Día 63 de primavera
Hall de la Academia
Hall de la Academia
Tras unos días de adaptación, que a Jari se le habían hecho como años, por fin había recibido su primera orden como estudiante en activo de la Academia, nadie le había explicado realmente cómo funcionaba todo aquello así que quizá esa su primera tarea. O quizá tendría que descubrirlo sobre la marcha, tampoco le preocupaba mucho, solamente sabía que este tipo de encargos estaban remunerados y quería tener dinero en su bolsillo por una vez. No es como si para el tipo de compras que estaba acostumbrado a hacer hiciera falta, pero bueno, quería sentir la sensación de un bolsillo lleno de monedas para variar.
Tras un agradable paseo por el interior del gran edificio de la Academia, en el que tuvo que hacer al menos dos pausas para admirar el lujo que le rodeaba y contemplar algunos detalles de la arquitectura y la decoración, por fin llegó al hall. Ahí tuvo que hacer una parada obligatoria como cada vez desde que vivía en la isla. ¿Cómo no hacerlo? Cada día descubría algo nuevo, hoy se había parado a admirar cómo el metal se retorcía en las lámparas del techo como si fuera la concha de un caracol para luego sostener sobre sí mismo un candelabro. También se preguntó si sus poderes serían suficientes para controlar una de esas grandes lámparas de araña pero rápidamente concluyó que eso era demasiado optimista. De momento.
-Buenos días, me habían convocado aquí hoy.-le diría a la recepcionista que se encontraba allí.- Mi nombre es Jari Lehtinen.
Por primera vez desde que le habían convocado empezaba a sentir algo en el estómago, "¿nervios? Nah, seguro que habré tomado el desayuno demasiado rápido" intentó mentirse a sí mismo, ponerse nervioso por una formalidad no era algo propio de él, esto era un mero trámite que debía pasar en su camino, no podía hacerle... ¿ilusión? Quizá su vida no era lo único que estaba cambiando.






