No era la primera vez que estaba dentro de aquel edificio, pero sí era la primera vez que tenía alguna posibilidad de acceder a las zonas privadas del mismo y pensaba aprovecharla todo lo posible, tenía un rol que cumplir y lo haría con esmero: niño bueno que cumple sus tareas, no hace preguntas y no causa problemas. A ver el tiempo que era capaz de mantener esa fachada. Pero en cualquier caso primero debía encontrar alguien de administración a quien poder entregarle su orden, así que se pondría manos a la obra recordando dónde quedaba la recepción.
Biblioteca
La única biblioteca de la ciudad se encuentra en el Distrito de la Abundancia. Controlada y gestionada por los Acólitos de Raha, la biblioteca es hogar de incontables volúmenes de libros, pergaminos y archivos. La Iglesia de Raha mantiene una zona restringida con documentos e información sensible para el público general.
Segundo pasito
Off Topic
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No era la primera vez que estaba dentro de aquel edificio, pero sí era la primera vez que tenía alguna posibilidad de acceder a las zonas privadas del mismo y pensaba aprovecharla todo lo posible, tenía un rol que cumplir y lo haría con esmero: niño bueno que cumple sus tareas, no hace preguntas y no causa problemas. A ver el tiempo que era capaz de mantener esa fachada. Pero en cualquier caso primero debía encontrar alguien de administración a quien poder entregarle su orden, así que se pondría manos a la obra recordando dónde quedaba la recepción.
La biblioteca de Ranta, con su fachada imponente de piedra antigua y sus puertas de madera maciza, estaba flanqueada por dos estatuas de leones alados, símbolos de la sabiduría y la protección. Al entrar, el ambiente de penumbra tranquila se hacía evidente, con altos estantes de libros que parecían extenderse infinitamente hacia el techo abovedado. El olor a pergamino antiguo y madera encerada llenaba el aire, creando una atmósfera reverente y cargada de historia.
La entrada de la biblioteca era relativamente estrecha comparada con la amplia sala que se asomaba tras de ella, aunque tenía una altura impresionante. El mostrador de recepción, justo a la derecha de las enorme puertas que daban acceso al edificio, era un mueble largo de madera maciza bien cuidada y pulida, parecía incluso brillar. Aunque tampoco era nada que destacase, ya que tanto el suelo de mármol como las paredes de piedra que rodeaban la estancia tenían un brillo muy similar.
En el mostrador, una anciana organizaba un montón de papeles con movimientos meticulosos y eficientes, a pesar de la evidente artritis en sus manos. La mujer, de ojos marrones claros y de pelo completamente blanco recogido en un moño bien cuidado, parecía no solo estar a cargo de la recepción, tenía un aura más imponente que eso. Al escuchar pasos, levantó la vista y ajustó sus gafas redondas, observando con una mezcla de curiosidad y severidad.
—Buenos días, joven —dijo con una voz clara y autoritaria mientras se recolocaba las gafas una vez más—. ¿En qué puedo ayudarte?
La entrada de la biblioteca era relativamente estrecha comparada con la amplia sala que se asomaba tras de ella, aunque tenía una altura impresionante. El mostrador de recepción, justo a la derecha de las enorme puertas que daban acceso al edificio, era un mueble largo de madera maciza bien cuidada y pulida, parecía incluso brillar. Aunque tampoco era nada que destacase, ya que tanto el suelo de mármol como las paredes de piedra que rodeaban la estancia tenían un brillo muy similar.
En el mostrador, una anciana organizaba un montón de papeles con movimientos meticulosos y eficientes, a pesar de la evidente artritis en sus manos. La mujer, de ojos marrones claros y de pelo completamente blanco recogido en un moño bien cuidado, parecía no solo estar a cargo de la recepción, tenía un aura más imponente que eso. Al escuchar pasos, levantó la vista y ajustó sus gafas redondas, observando con una mezcla de curiosidad y severidad.
—Buenos días, joven —dijo con una voz clara y autoritaria mientras se recolocaba las gafas una vez más—. ¿En qué puedo ayudarte?
Última edición por Riikka Hiltunen el Mar, 02 Jul 2024, 18:08, editado 2 veces en total.
Según entró en el imponente edificio, Jari fue capaz casi hasta de masticar el olor a conocimiento. Era tal y como lo recordaba de sus últimas visita: seco pero con regusto a nueces y hasta notas dulces. Igual era un poco tonto describir con sabores algo que no se come, pero si los mercaderes ricos podían inventarse que sus brebajes de ultramar sabían a madera de no se qué árbol con notas de no se qué flor, él se sentía más que libre de hacer lo que quisiera con los olores. Faltaría más. Por suerte, la bibliotecaria no tardó en aparecer y podía dar comiendo a su importante misión.
-Buenos días, venía de parte de la Academia para ayudarles en todo lo que me fuera posible.-diría el joven rebuscando entre sus pertenencias para entregarle la documentación que le habían dado.-Tengo aquí la orden.
Aquella señora era su cliente y, a la vez, el principal obstáculo para saciar su curiosidad. Tenía claro que la misión debía ser su prioridad pero si podía hojear dos o tres libros prohibidos por el camino no le iba a decir que no. En realidad, tampoco sabía qué clase de conocimiento podían albergar, pero solo el hecho de que fueran prohibidos le parecía motivo suficiente para querer leerlos.
-Si quiere, indíqueme por dónde puedo empezar y se puede despreocupar de todo.-añadiría tras entregarle la documentación con todo el encanto y apariencia de buenas intenciones que pudo reunir. A veces las cosas eran tan fáciles como pedirlas, así que por qué no intentarlo.
-Buenos días, venía de parte de la Academia para ayudarles en todo lo que me fuera posible.-diría el joven rebuscando entre sus pertenencias para entregarle la documentación que le habían dado.-Tengo aquí la orden.
Aquella señora era su cliente y, a la vez, el principal obstáculo para saciar su curiosidad. Tenía claro que la misión debía ser su prioridad pero si podía hojear dos o tres libros prohibidos por el camino no le iba a decir que no. En realidad, tampoco sabía qué clase de conocimiento podían albergar, pero solo el hecho de que fueran prohibidos le parecía motivo suficiente para querer leerlos.
-Si quiere, indíqueme por dónde puedo empezar y se puede despreocupar de todo.-añadiría tras entregarle la documentación con todo el encanto y apariencia de buenas intenciones que pudo reunir. A veces las cosas eran tan fáciles como pedirlas, así que por qué no intentarlo.
Riikka observó con atención a Jari mientras él hablaba y le entregaba la documentación. Una ligera sonrisa irónica se dibujó en sus labios ante la declaración del joven.
—Despreocuparme de todo, dices —respondió Riikka con un tono de humor seco—. Me temo que en una biblioteca como esta, no hay lugar para la despreocupación. Sin embargo, aprecio tu entusiasmo.
Riikka tomó la documentación y la revisó brevemente antes de asentir con la cabeza. Luego, levantó la vista y fijó sus ojos marrones claros en Jari, ajustando sus gafas redondas como tenía por costumbre.
—Muy bien, vamos a ponerte a trabajar. Pero, considerando la importancia y la delicadeza de los textos y documentos que custodiamos aquí, no puedo dejarte solo, lo siento mucho.
Riikka hizo un gesto a un asistente cercano, un joven bibliotecario con el pelo castaño y gafas finas que estaba organizando un carrito de libros.
—Mikael, por favor, acompaña al joven Jari a la Sala de Archivos Antiguos —dijo Riikka—. Asegúrate de que entiende sus responsabilidades y que no se pierda nada importante en su tarea.
Mikael, que como de costumbre estaba algo despistado, se sobresaltó al escuchar a la bibliotecaria. Nada más comprender lo que ésta le estaba pidiendo, asintió respetuosamente y se acercó a Jari con una sonrisa amigable.
—Sí, señora Hiltunen —respondió antes de volverse hacia Jari—. Sígueme, te mostraré el camino y te explicaré lo que necesitas hacer.
Riikka miró a Jari una última vez, sus ojos brillando con una mezcla de severidad y curiosidad.
—Buena suerte, joven. Confío en que harás un buen trabajo. Mikael estará para asistirte en lo que necesites y para asegurarse de que todo se realiza correctamente. Recuerda, el conocimiento es un tesoro que debemos proteger con gran cuidado.
Con esas palabras, Riikka volvió a su tarea de organizar los papeles, dejando a Jari y Mikael listos para comenzar su misión en la Sala de Archivos Antiguos.
—Despreocuparme de todo, dices —respondió Riikka con un tono de humor seco—. Me temo que en una biblioteca como esta, no hay lugar para la despreocupación. Sin embargo, aprecio tu entusiasmo.
Riikka tomó la documentación y la revisó brevemente antes de asentir con la cabeza. Luego, levantó la vista y fijó sus ojos marrones claros en Jari, ajustando sus gafas redondas como tenía por costumbre.
—Muy bien, vamos a ponerte a trabajar. Pero, considerando la importancia y la delicadeza de los textos y documentos que custodiamos aquí, no puedo dejarte solo, lo siento mucho.
Riikka hizo un gesto a un asistente cercano, un joven bibliotecario con el pelo castaño y gafas finas que estaba organizando un carrito de libros.
—Mikael, por favor, acompaña al joven Jari a la Sala de Archivos Antiguos —dijo Riikka—. Asegúrate de que entiende sus responsabilidades y que no se pierda nada importante en su tarea.
Mikael, que como de costumbre estaba algo despistado, se sobresaltó al escuchar a la bibliotecaria. Nada más comprender lo que ésta le estaba pidiendo, asintió respetuosamente y se acercó a Jari con una sonrisa amigable.
—Sí, señora Hiltunen —respondió antes de volverse hacia Jari—. Sígueme, te mostraré el camino y te explicaré lo que necesitas hacer.
Riikka miró a Jari una última vez, sus ojos brillando con una mezcla de severidad y curiosidad.
—Buena suerte, joven. Confío en que harás un buen trabajo. Mikael estará para asistirte en lo que necesites y para asegurarse de que todo se realiza correctamente. Recuerda, el conocimiento es un tesoro que debemos proteger con gran cuidado.
Con esas palabras, Riikka volvió a su tarea de organizar los papeles, dejando a Jari y Mikael listos para comenzar su misión en la Sala de Archivos Antiguos.
Parecía que aquella anciana era de las que se tomaba en serio su trabajo, una cualidad admirable en muchos casos y que sin duda pondría muy contentos a sus jefes. No así al pobre Jari que veía como su esperanzas de una tranquila mañana de cotilleos entre libros prohibidos se desvanecían con sus palabras. Sin embargo, no era bueno rendirse antes de tiempo así que intentó mantener alto el ánimo y cumplir diligentemente la misión mientras intentaba aprovechar cualquier ventana de oportunidad que se le presentase.
-Lo entiendo, haré entonces lo posible entonces para, al menos, quitarle el peso de alguna de esas preocupaciones.-diría con toda la buena intención que fue capaz de reunir.
Al menos parecía que la vieja hurraca no iba a ser la que se encargara de él puesto que llamó a un tal Mikael que no parecía estar en lo que se celebraba. Una pequeña victoria sin duda para el joven Kryst que no dudaría en aprovechar cada despiste de su nuevo niñero. Igual hasta podía convencerlo de que se fuera a encargarse de sus asuntos si parecía lo suficientemente responsable.
-Claro, detrás de ti.-Diría antes de emprender la marcha detrás de su nuevo encargado.
-Por supuesto, como académico también comparto su devoción por el conocimiento y me aseguraré de cuidarlo lo mejor que me sea posible.-se despediría de la bibliotecaria
En realidad, tampoco le importaba demasiado si al final su día acababa solamente con un trabajo legal bien hecho, cumplir su primera misión e iniciar su camino en la Academia era su objetivo principal, lo demás ya llegaría en el futuro. No obstante, seguía pensando que el conocimiento privado no estaba bien y cualquier posibilidad de arañar un fragmento del fruto prohibido de las manos de los acólitos siempre sería un plato dulce de tomar.
-Lo entiendo, haré entonces lo posible entonces para, al menos, quitarle el peso de alguna de esas preocupaciones.-diría con toda la buena intención que fue capaz de reunir.
Al menos parecía que la vieja hurraca no iba a ser la que se encargara de él puesto que llamó a un tal Mikael que no parecía estar en lo que se celebraba. Una pequeña victoria sin duda para el joven Kryst que no dudaría en aprovechar cada despiste de su nuevo niñero. Igual hasta podía convencerlo de que se fuera a encargarse de sus asuntos si parecía lo suficientemente responsable.
-Claro, detrás de ti.-Diría antes de emprender la marcha detrás de su nuevo encargado.
-Por supuesto, como académico también comparto su devoción por el conocimiento y me aseguraré de cuidarlo lo mejor que me sea posible.-se despediría de la bibliotecaria
En realidad, tampoco le importaba demasiado si al final su día acababa solamente con un trabajo legal bien hecho, cumplir su primera misión e iniciar su camino en la Academia era su objetivo principal, lo demás ya llegaría en el futuro. No obstante, seguía pensando que el conocimiento privado no estaba bien y cualquier posibilidad de arañar un fragmento del fruto prohibido de las manos de los acólitos siempre sería un plato dulce de tomar.
Mikael guió a Jari por los pasillos laberínticos de la biblioteca, donde los estantes altos repletos de libros parecían formar un bosque de conocimiento. El camino estaba iluminado por lámparas de araña que colgaban del techo, su luz suave creando un ambiente de serena introspección.
Finalmente, llegaron a una puerta de madera pesada con intricados grabados que representaban escenas de antiguos eventos históricos. Mikael la abrió con una llave de bronce, revelando una pequeña sala de unos ocho metros cuadrados. La sala estaba repleta de estantes altísimos que casi tocaban el techo. Los estantes estaban llenos de libros, pergaminos y artefactos antiguos, todos organizados meticulosamente pero en un orden que solo alguien con experiencia en la biblioteca podría entender.
En el centro de la sala había un carrito de madera, claramente destinado al transporte de libros.
—Aquí estamos —dijo Mikael, señalando la sala—. Tu tarea es sencilla pero requiere mucho cuidado. Necesitamos que busques y retires tres volúmenes específicos de sus estantes. Debes ser extremadamente cuidadoso al manejar estos libros, ya que son muy antiguos y frágiles. Estoy seguro de que podrás hacer uso de tus... peculiares habilidades para ello.
Mikael entregó a Jari una nota con los títulos de los volúmenes:
Mikael, aunque atento al principio, pronto demostró ser un poco despistado, perdiéndose en la lectura de un libro que había traído consigo.
La sala era un tesoro en sí misma, cada estante parecía contener secretos antiguos y olvidados. La iluminación suave provenía de pequeñas lámparas de aceite montadas en las paredes, proyectando sombras que danzaban entre los libros. La atmósfera era densa de conocimiento y misterio, un lugar donde el tiempo parecía haberse detenido.
Finalmente, llegaron a una puerta de madera pesada con intricados grabados que representaban escenas de antiguos eventos históricos. Mikael la abrió con una llave de bronce, revelando una pequeña sala de unos ocho metros cuadrados. La sala estaba repleta de estantes altísimos que casi tocaban el techo. Los estantes estaban llenos de libros, pergaminos y artefactos antiguos, todos organizados meticulosamente pero en un orden que solo alguien con experiencia en la biblioteca podría entender.
En el centro de la sala había un carrito de madera, claramente destinado al transporte de libros.
—Aquí estamos —dijo Mikael, señalando la sala—. Tu tarea es sencilla pero requiere mucho cuidado. Necesitamos que busques y retires tres volúmenes específicos de sus estantes. Debes ser extremadamente cuidadoso al manejar estos libros, ya que son muy antiguos y frágiles. Estoy seguro de que podrás hacer uso de tus... peculiares habilidades para ello.
Mikael entregó a Jari una nota con los títulos de los volúmenes:
—Una vez que los encuentres, colócalos con cuidado en este carrito —continuó Mikael, señalando el carrito en el centro de la sala—. Yo estaré aquí para supervisar y asegurarme de que todo se maneje correctamente. Si tienes alguna pregunta o necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.Volúmenes con necesidad de restauraciónPrimera incursión de Kaivos, anónimo
Credo de la Abundancia en el Continente, anónimo
Signos del Poder, por el Oráculo de la Abundancia, Väinö Järvinen
Nota: Los dos primeros volúmenes son extremadamente frágiles, tratar con sumo cuidado. El tercero se encuentra en mejor estado.
Mikael, aunque atento al principio, pronto demostró ser un poco despistado, perdiéndose en la lectura de un libro que había traído consigo.
La sala era un tesoro en sí misma, cada estante parecía contener secretos antiguos y olvidados. La iluminación suave provenía de pequeñas lámparas de aceite montadas en las paredes, proyectando sombras que danzaban entre los libros. La atmósfera era densa de conocimiento y misterio, un lugar donde el tiempo parecía haberse detenido.
Tras despedirse de la anciana y seguir a su nuevo niñero por los pasillos de la biblioteca de Ranta, Jari por fin llegó al lugar de su primer encargo real como miembro de la Academia. No era todo lo glamuroso que le hubiera gustado ni le marcaría probablemente durante los próximos años... pero bueno, había que empezar por algún sitio, ¿no?
-Entiendo, no se preocupe, los libros están en buenas manos.-diría sonriente y con seguridad tras escuchar las instrucciones del hombre.-¿Puedo preguntar sobre qué tratan?-dejaría caer a ver si tenía suerte y Mikael le ahorraba el trabajo.
Mientras esperaba respuesta se dispuso a leer la nota que, en parte, resolvía parte de sus dudas porque al menos el primer título era bastante descriptivo, no así el segundo y mucho menos el tercero. Además, según la nota, el tercero era el que en mejor estado se encontraba y, por tanto, Jari asumía que era el que corría menos riesgo de poder leer. Además estaba escrito por una de las figuras más interesantes de la ciudad, aunque no fuera precisamente santo de su devoción...
De todas formas, el primer paso necesario era encontrar los libros así que se puso manos a la obra mirando por encima los libros que tenía más cerca, sabía por experiencia (y por lógica) que los libros solían estar ordenados siguiendo algún criterio o sería totalmente imposible encontrarlos. Así que se puso manos a la obra intentando averiguar cuál era, el más obvio era alfabéticamente por el nombre del autor pero viendo que dos de ellos eran anónimos... ojalá no fuera ese el orden. Quizá estaban por título, por rama del conocimiento o algo así, esperaba poder describirlo tras mirar algunos de los ejemplares que tenía delante. Además aprovecharía para fijarse en los títulos de esos libros por si alguno llamara especialmente su atención, nunca se sabía lo que dos ojos bien abiertos podían llegar a descubrir.
-Entiendo, no se preocupe, los libros están en buenas manos.-diría sonriente y con seguridad tras escuchar las instrucciones del hombre.-¿Puedo preguntar sobre qué tratan?-dejaría caer a ver si tenía suerte y Mikael le ahorraba el trabajo.
Mientras esperaba respuesta se dispuso a leer la nota que, en parte, resolvía parte de sus dudas porque al menos el primer título era bastante descriptivo, no así el segundo y mucho menos el tercero. Además, según la nota, el tercero era el que en mejor estado se encontraba y, por tanto, Jari asumía que era el que corría menos riesgo de poder leer. Además estaba escrito por una de las figuras más interesantes de la ciudad, aunque no fuera precisamente santo de su devoción...
De todas formas, el primer paso necesario era encontrar los libros así que se puso manos a la obra mirando por encima los libros que tenía más cerca, sabía por experiencia (y por lógica) que los libros solían estar ordenados siguiendo algún criterio o sería totalmente imposible encontrarlos. Así que se puso manos a la obra intentando averiguar cuál era, el más obvio era alfabéticamente por el nombre del autor pero viendo que dos de ellos eran anónimos... ojalá no fuera ese el orden. Quizá estaban por título, por rama del conocimiento o algo así, esperaba poder describirlo tras mirar algunos de los ejemplares que tenía delante. Además aprovecharía para fijarse en los títulos de esos libros por si alguno llamara especialmente su atención, nunca se sabía lo que dos ojos bien abiertos podían llegar a descubrir.
Mikael levantó la vista de su libro en cuanto oyó la pregunta del joven Kryst.
—¿Sobre qué tratan...? —comenzó a preguntar —Ah, ¿sobre qué tratan los libros que tienes que retirar? —terminó de preguntar al darse cuenta de la implicación de las palabras de Jari —No, no, no. ¿Para qué querrías saber de qué van? Tu único deber es retirarlos con precaución y marcharte de vuelta a tu academia —dijo claramente nervioso.
Nada más terminar de reprocharle su pregunta a Jari, Mikael se le quedó mirando con curiosidad, viendo cómo buscaba entre los estantes.
—Ay, claro, tonto de mí, no te he dicho dónde están —sonrió —. El estante de los libros con autores desconocidos es justamente el que tienes a tu espalda —le dijo señalando el mueble que Jari tenía detrás —. El escrito por el Oráculo de la Abundancia lo deberías encontrar en aquel otro —dijo señalando el estante que estaba apoyado en la pared opuesta a la puerta por la que habían entrado —, es el mueble donde se guardan los tomos antiguos relacionados con la Iglesia de la Abundancia.
Al acabar la frase, el ayudante de bibliotecario no volivó a hundir sus ojos en el libro que tenía en las manos. En cambio, se quedó mirando al joven pelinegro, esperando a que sacara el priemro de los libros para ver cómo de capaz era.
—¿Sobre qué tratan...? —comenzó a preguntar —Ah, ¿sobre qué tratan los libros que tienes que retirar? —terminó de preguntar al darse cuenta de la implicación de las palabras de Jari —No, no, no. ¿Para qué querrías saber de qué van? Tu único deber es retirarlos con precaución y marcharte de vuelta a tu academia —dijo claramente nervioso.
Nada más terminar de reprocharle su pregunta a Jari, Mikael se le quedó mirando con curiosidad, viendo cómo buscaba entre los estantes.
—Ay, claro, tonto de mí, no te he dicho dónde están —sonrió —. El estante de los libros con autores desconocidos es justamente el que tienes a tu espalda —le dijo señalando el mueble que Jari tenía detrás —. El escrito por el Oráculo de la Abundancia lo deberías encontrar en aquel otro —dijo señalando el estante que estaba apoyado en la pared opuesta a la puerta por la que habían entrado —, es el mueble donde se guardan los tomos antiguos relacionados con la Iglesia de la Abundancia.
Al acabar la frase, el ayudante de bibliotecario no volivó a hundir sus ojos en el libro que tenía en las manos. En cambio, se quedó mirando al joven pelinegro, esperando a que sacara el priemro de los libros para ver cómo de capaz era.
No parecía que Jari fuera a tener mucha suerte con aquel sujeto en cuanto a su objetivo de sacar algo de información jugosa de aquella misión, al menos sí parecía que iba a ayudarle a su tare principal así que tampoco estaba excesivamente molesto con él. "Supongo que era lo esperable... pero no por eso voy a dejar que acaparen todo esto para ellos" pensaría el joven mientras jugueteaba con su dedo sobre la estantería mientras intentaba descifrar las gastadas letras que había en los lomos de aquellos manuscritos.
-Ah... de acuerdo, me centraré en eso mismo.-fingiría el Kryst con la mejor diligencia que pudo hacer ver,
No obstante, lo cierto era que ya había iniciado su plan para intentar rascar algo más. La energía de su inseparable amigo ya impregnaba la estantería hibernando, esperando la señal para realizar su único cometido: darle a Jari unos instantes que, esperaba, fueran suficientes para poder hacer su jugada de trilero.
-Vaya, ya podía estar yo mirando aquí...-refunfuñaría Jari en bajo para después darse la vuelta y seguir su búsqueda.-A ver... Primera Incursión de Kaivos... ¿y quién era Kaivos?-lanzaría al aire sin mucha esperanza de obtener una respuesta satisfactoria. -ah, y también debe estar por aquí el "Credo de la Abundancia en el Continente"...-esta ni se molestaría en preguntar ya que le parecía bastante menos interesante, rozando lo aburrido incluso.
Empezaría su repaso en la fila que estaba a la altura de sus ojos de izquierda a derecha, fijándose en qué ponía en los libros volviendo a buscar algún patrón reconocible, si estaban bien ordenadas alfabéticamente o, al menos, ordenadas siguiendo algún método... "poco convencional" pero que pudiera identificar se podría ahorrar un buen rato. En caso contrario... seguiría su búsqueda descendiendo a las filas inferiores y, por último, intentaría leer las superiores como pudiera.
-Ah... de acuerdo, me centraré en eso mismo.-fingiría el Kryst con la mejor diligencia que pudo hacer ver,
No obstante, lo cierto era que ya había iniciado su plan para intentar rascar algo más. La energía de su inseparable amigo ya impregnaba la estantería hibernando, esperando la señal para realizar su único cometido: darle a Jari unos instantes que, esperaba, fueran suficientes para poder hacer su jugada de trilero.
-Vaya, ya podía estar yo mirando aquí...-refunfuñaría Jari en bajo para después darse la vuelta y seguir su búsqueda.-A ver... Primera Incursión de Kaivos... ¿y quién era Kaivos?-lanzaría al aire sin mucha esperanza de obtener una respuesta satisfactoria. -ah, y también debe estar por aquí el "Credo de la Abundancia en el Continente"...-esta ni se molestaría en preguntar ya que le parecía bastante menos interesante, rozando lo aburrido incluso.
Empezaría su repaso en la fila que estaba a la altura de sus ojos de izquierda a derecha, fijándose en qué ponía en los libros volviendo a buscar algún patrón reconocible, si estaban bien ordenadas alfabéticamente o, al menos, ordenadas siguiendo algún método... "poco convencional" pero que pudiera identificar se podría ahorrar un buen rato. En caso contrario... seguiría su búsqueda descendiendo a las filas inferiores y, por último, intentaría leer las superiores como pudiera.
técnica usada









